LA VENTANA DE LAS SOMBRAS
Ante mí la ventana inmensa, tan inmensa como la vida. Llevo un rato contemplando esa imagen que cruza etérea de un lado para otro en mi jardín exterior. Pareciera que no descansará nunca.

Me causa angustia ver la agonía con que cava un pozo profundo en el centro del jardín. Quiere encontrar agua para los pajaritos que revolotean sedientos en las copas de mis árboles en esta temporada árida tan larga, larga.

Son mis árboles, míos, yo los sembré y les he visto crecer. Son mis pájaros, míos, yo les he construido nidos y le he dado alpiste, sombra y paz.

-¿Qué haces, padre, qué haces? Ya puedes irte, yo no temeré mi orfandad, no temeré. Me acompaña tu recuerdo, el canto de mis aves y el verde de la vida.

-Hija, aún no he terminado mi encomienda, debo dejar listo el manantial donde calmes tu sed infinita, te conozco. Si dejo la obra incompleta, desgarrarás tus manos con la tierra dura que te rodea, y morirán a destiempo todas tus ilusiones.

-No te afanes, padre, descansa en paz, aún me queda la alegría de vivir, y tu sombra en mi ventana.


Carmen Amaralis Vega

LOCURAS DEL ECLIPSE
Los maestros de la brujería lograron el conjuro y ocurrió el eclipse de media luna, robándose las magias y engendrando delirios de ausencias. Al marcharse los duendes, dejaron una estela de aromas extraños en el cabello largo de la noche. Dibujaron lunas nuevas en las frentes de las hadas, para que su luz se convierta en resplandor de sonrisas. De las profundidades del firmamento surgió un murmullo suave, transformando la lujuria en vida. Delfines y sirenas enloquecieron a lo largo del mar, y en lo ancho del cielo palabras ardientes brotaron de la risa de los peces niños.

El horizonte, como un manto, se convirtió en sudario de amores inciertos, y los lirios marinos robaron los velos de las algas vírgenes, colocándoles lienzos multicolores, que embriagan cuando caen las lluvias de abril. Huesos me nacen en flor.


Carmen Amaralis Vega

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