FUEGO DE VERANO

Eres deseos de verano,
sol naciente,
te conviertes en
caricia  tibia y tierna,
suave pétalo en la piel del viento,
Intenso al placer nocturno,
sabio y sutil en los recuerdos.

Eres calor hirviendo en las venas
Reclamando lluvias de besos y caricias
en mis cavidades internas,
 íntimamente bendecidas
con la pureza de tu mirada.

Eres fuego de verano
calcinando soledades,
con tu voz en la distancia.

Colocas cada palabra en  llamas,
cada suspiro en rayos luminosos.

Y sobre el pebetero de mi alma
tu imagen ardiendo.

Carmen Amaralis Vega

LLAMAS DEL DESEO

No puedo con este ardiente sentimiento,
Tanto sentir de ti me consume.

Me invade el  infierno de este fuego
con el  rojo pasión que destruye
el  tejido orgánico de nuestros cuerpos.

Saltan chispas multicolores
donde el corazón duele.

Se queman las palabras
de los versos al amor en flamas,
al calor sublime de los labios,
al fuego de los vientres palpitando
con el gusto amargo de la espera.

No puedo con este fuego
nos consume,
y calcina
el granito morado del  altar,
donde coloqué el cántaro
desbordando de placeres,
de caricias limpias,
de miradas penetrantes,
sublimes.

Pero es  preciso agradecer la luz
que brota de la esencia
en la llama prístina del deseo.

Carmen Amaralis Vega

ALTIVEZ

Altiva,
locuaz muñeca,
rozando el leve verde
de tus fantasías
con el tallo sutil de la nobleza.

Vive pensando en ti,
fugaz estrella llenita de ilusiones,
porcelana con las marcas del tiempo,
pero porcelana al fin.

Y se sabe reina de su espacio,
de sus rutas sagradas por la vida.

Canta contenta para sus adentros,
sin importarle la angostura o la desidia.

Sabe que la vida es breve
y se la bebe a cántaros,
saboreando soledades propias,
mitigando el sabor oculto del dolor,
Porque se sabe altiva y transparente

Carmen Amaralis Vega
 

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