Lillies blancos

LIRIOS EN MIS VENTANAS


Se enredan las raíces  en todos mis espacios.
Ecos y silbidos penetran las ánforas
que guardan nuestro tesoro.
Telarañas cubren silenciosas los besos,
los que diste con prisa
desgarrando momentos
que pudieron ser hermosos.
Las golondrinas, con sus picos afilados
se beben el elixir.
Con paciencia riego agua fresca en mis ventanas.
Y espero, sí, espero
ver brotar lirios
sobre  las raíces secas de tu amor.


Carmen Amaralis Vega

Image by Ant Rozetsky

TU ROSTRO EN LA NIEBLA

¿En qué tiempo vivo?
Cinco puertas cerradas,
Y una piel secándose en tinieblas.

El corazón tierno
no deja de  sangrar en este cuerpo viejo.

¿En qué tiempo floto?
En remolinos se levanta la niebla
y  dibuja tu rostro,
con aquellos ojos fríos,
la crueldad lacerando los huesos,
tallándome  la vida.

El jardín que me habita,
va muriendo.

Duele cada pétalo que cae
sobre  el cadáver del amor.


Carmen Amaralis Vega

Rayo de luz

RECOMPENSA MERECIDA

No puedo mirarte, 
pero te arrastro conmigo.
Tu aparente fragilidad se impone.
Tu hambre arde en mi estómago,
y las lacras en tu piel son en mi piel que arden.
Hay una barrera que nos separa,
de sombras, soledades, desprecios.
Tu mundo no es igual al mío.
En el tuyo 
la miseria te arropa 
y vives sin quejarte.
Ambulas libre buscando la limosna,
y miras con desgano al que te ignora.
Sabes que ese que te desprecia,
se desprecia a sí mismo,
algo le falta y no sabe qué.
A ti te sobra la libertad,
y la fruta que robas del jardín ajeno
alimenta tu deseo de vivir.
Aunque te cubran las sombras de la vida
algo en tu inconciencia te dice:
calma, la gloria te espera en la próxima esquina.
La vida siempre cobra al que debe, 
y también recompensa al que le falta.


Carmen Amaralis Vega

Mirando la vista

TE BUSCO

Te busco en la niebla,
En el vuelo de mariposas amarillas,
revolotean sobre mi cabeza 
murmurando tu nombre.
Te busco en mi sangre,
en la sal de mis lágrimas.
Sé que te encuentras en mi sombra ,
en las ondas de mi cabello rizo,
Estás sumergido en mis aguas,
Te veo ahí,
en fríos remolinos de imágenes muertas,
estás agonizando sobre mi huerto,
y sufro cada noche
la tibieza de tu almohada,
Y me coloco tus zapatillas para palpar tus rutas,
Rebusco en mi cofre aquella orquídea seca,
la que acompañaba tu poema de amor.
Pobre orquídea seca,
Ha perdido el color,
Pero guarda la sonrisa 
que un día dibujaste en mi boca.

Carmen Amaralis Vega

Tronco roto

EL CORAZÓN SE ME MUERE

Eres mi luna clara,
tiernamente enamorada 
te sumerges en mis aguas,
inundas con sabor a miel 
los bordes de este cuerpo,
los contornos de mi cara.
Eres mi lunita cascabelera,
Se ríe mi vida al contemplar
la imagen pecadora que me ofreces,
eres látigo amigo que lacera,
sacándome lágrimas de azucenas,
ternura dulce de lucero,
mi lunita clara
eso eres…
El corazón se me muere 
si no me dices ¨te quiero¨.

Carmen Amaralis Vega

Café para llevar

PRECAUCIÓN

Te recomiendo ser precavida.
Cuídate de esos ojos negros,
Ojos Intensos con la negrura del mal,
con las escabrosas sombras del pecado.
Resguárdate de esas manos de seda 
que se posan con suavidad en tu pecho.
Desean saborear el néctar dulce.
Ese néctar que amamantará la vida 
concebida en tu vientre.
Mira para todos lados. 
Asegúrate que su sombra no te arrope
y pierdas la cordura,
haciéndote esclava del deseo lujurioso.
Se precavida,
Mantente firme en tu ruta de paz y armonía.
Mira que aceptar el deseo 
que sacia esa carne prohibida
te sumergirá en el llanto eterno de la culpa.
Te condenarán los ángeles de la pureza,
y seguirás por siempre siendo víctima
de pasiones incompletas.
Mantente firme en la dicha de los días 
que te ofrece la paz de la conciencia.


Carmen Amaralis Vega