SIN DESEOS

Resbalo abierta,
agua de flor por tu espalda,
cascada fría.
Me sumerjo
en los bordes de tus vértices,
furia de brisa sin deseos.
Retorcido, escondes la roca delirante.
Ya no hay sorpresas que me confundan
ni alegrías ajenas que me envuelvan.
En la lejanía de mis noches
el calor de tus venas lacera mi carne.
Mi sombra se burla del deseo.

Carmen Amaralis Vega

SIN PIEL

Apago la hoguera que precede a mis incendios;
el vientre grita.
Me acerco a la noche con escalofríos,
ardiendo aún con los deseos en flor.
Llevo la maldición de sentirme amada.
Pero no es aquí, ni ahora,
ni eres tú el que comprende mis ardores.
Sólo ese fantasma de otra vida,
cuando con otro cuerpo
alcanzaba el éxtasis
que guardan mis silencios.
Aprisiono voces,
se nublan los sentidos,
rechazo las barreras que doblegan este cuerpo inútil
en esta profundidad mortal.
Un llanto seco hace surcos en mi rostro.
Soy fantasma que suplica tener piel.

Carmen Amaralis Vega

TRASMUTADA

Hoy me trasmutaré,
brincaré al jardín donde se esconden los duendes.
Las manos se recubrirán de seda virgen,
el rostro quedará convertido en ánforas de besos,
y con el cuerpo en espiral llegaré hasta ti.
No entenderás el sabor en tus labios,
ni la suavidad repentina de tu piel
cuando envuelto en la tibieza de mi abrazo
se desgarren en surcos tus deseos.
No entenderás ese suave murmullo en tu nuca,
ni el palpitar del cuerpo
que te invade.
Llevo una eternidad girando,
rondando el aroma de tu pecho,
lamiendo desesperada tu sal,
olfateándote en la niebla profunda de la espera.
Hoy haré con tu amor lo que desee
porque, trasmutada, solo yo te reconozco.

Carmen Amaralis Vega

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