CICATRIZADA

Aquí estoy
con la piel sedienta,
con los labios secos.

Camino herrando las rutas de la vida,
esquivando heridas,
escribiendo versos,
lamiendo suturas viejas.

Buscando efluvios nuevos para reverdecer.
Suplico ayuda
a mis musas,
a mis elfos.

Ellos conocen de mi ardiente sed,
de mis vórtices heridos,
de este vientre vacío de esperanzas,
mustio, estéril.

Y me acerco a tu sombra,
logro la frescura de tus besos.

El temblor de tu mirada
trae de repente un halito de vida
que se posa en mi rostro,
cicatrizando lacras
y dolores de ausencias
en los universos vertiginosos
de mi existencia.

¡Agradecerte es poco!

Carmen Amaralis Vega

SEMILLA PERDIDA EN EL ALMA

He sembrado una semilla en el corazón,
La he regado con esmero.

Espero germinen ansias de ti
Sobre esta piel fértil y húmeda de ternuras.

Necesito  surja una enredadera que te enrede en  mí,
tan fuerte, tan fuerte
que grites al compás del ritmo de mi alma.

Que te retuerzas conmigo desesperado,
Suplicando que te ame,
te bese,

Y succione el más delicado de tus deseos,
esa fantasía que guardas junto a tu sabia divina,
elixir sagrado de la vida en delicias
latente en el desierto del pasado.

Carmen Amaralis Vega

SIN HUELLAS EN LA PIEL

Tarde en la noche
vuelvo a mi aposento satisfecha.

Sigilosa retomo la pose de mujer ingenua
y puedo mirarte a los ojos sin sentir culpa.

He vagado  largas horas el arco iris  luminoso casi ciega de amores y tormentos,siempre dispuesta a recorridos nuevos, quebrando las barreras insalvables, con fantasías doradas a mis pies, de esas que no dejan huellas en la piel, pero sí en el alma.

Y por qué sentir culpa,
No hay porque sentirlas,
si los años sobre el vientre no las sienten,
si el temblor del cuerpo lo permite,
y  las lacras ocultas en el alma lo reclaman.

Hago con mi vida lo que quiero y puedo.

Que se pudra la crítica y el desprecio ajeno,
que se muerdan la lengua los hipócritas,
los que niegan sus sentires y se amargan,
con el amargo cruel de la desidia
y  la envidia mortal de los idiotas,
de esos idiotas que no viven,
ni te dejan vivir como tú quieres.

Porque tu vida es una y es solo tuya.

Carmen Amaralis Vega

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