TU SABIDURIA

Te observo a distancia y sonrío,
con la sonrisa del que siente
en sus venas la esperanza.

Abejita laboriosa sin paga,
sin esperar miel de mis manos.
Sigues labrándome la vida,
cuidando mi jardín,
arrancando mis abrojos,
saciando la sed de mis silencios.

Eres fuente de paz,
sabiduría.

Controlas el oleaje febril de mis deseos,
cuando quiero arrancar de mi pecho las espinas,
cuando grito desesperada para llenar mis vacíos,
cuando el eco retumba en mis entrañas,
Y mis bóvedas de cristales se fragmentan.

Sabes ponerle juicio al desvarío de esta vida a cuestas.

Eres luz diamantina en mis adentros,
manantial fresco que limpia mis heridas,
pájaro que me prestas sus alas
Y se queda en la orilla picoteando mis desganos.

Porque sabes valorar mi locura.
Eres sabio en tus juicios,
Y te amo.

Carmen Amaralis Vega
 

CONFABULA LA MUSICA

Me pinté de rojo el cuerpo
para que tú me encontraras.
Nacieron violetas deseosas,
Y un calor mentolado invadió mis surcos.

Todo en mí confabulaba.
Crecí cadejos de oro sobre el rostro,
diamantes en la punta de los dedos,
rubíes fluorescentes en el pecho.
Bauticé de alelíes mis adentros.

Y hubo risas y llantos florecidos
en el jardín interno de mi vientre.
Acomodo los espacios bendecidos,
se enloquece la mirada,
Flotan ganas de ti en ese instante,
Y suplico ser estatua salobre
en las cascadas ardientes de tu espalda.
Me hago huésped de honor entre tus manos,
Sacudo el polvo del ayer dormido,
para quedar despierta entre tus brazos,
con la mirada olorosa a primavera.

Todo en mí confabula,
Saltan mis notas de amor enloquecidas,
entre tu RE y mi SOL crece la lira,
en crescendo se agudizan las delicias,
y en un rojo pentagrama
nuestros cuerpos hacen música en mi huerto.

Carmen Amaralis Vega

 

SEMILLA PERDIDA EN EL ALMA

He sembrado una semilla en el corazón,
La he regado con esmero.

Espero germinen ansias de ti
Sobre esta piel fértil y húmeda de ternuras.

Necesito  surja una enredadera que te enrede en  mí,
tan fuerte, tan fuerte
que grites al compás del ritmo de mi alma.

Que te retuerzas conmigo desesperado,
Suplicando que te ame,
te bese,
Y succione el más delicado de tus deseos,
esa fantasía que guardas junto a tu sabia divina,
elixir sagrado de la vida en delicias
latente en el desierto del pasado.

Carmen Amaralis Vega
 

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